Sirva de homenaje al perrito Pete de el gran Milt Gross.
Finalmente todos somos el producto de nuestras influencias. André Franquin lo dijo así: "Las caras de los personajes no tienen una fuente real sino quizá los millares de caricaturas que hemos visto ya sea de sí mismo, en los dibujos animados o en otra parte. Una obra no es jamás totalmente personal. Coloquen en una isla desierta un niño que dibuje bien: si él no entra en contacto con los dibujos de otro, su talento, no podrá desarrollarse jamás. Estas son las miles de reminiscencias que alimentan el hábito de dibujar las expresiones de los personajes."
