
Traté de simplificar lo más posible a Feng y Chuy y se me pasó la mano: dejé a Chuy sin nariz. Y aunque no me disgustó, le dibujé una. A mi esposa le agradaron los dientes del Chuy porque se parecen a los de Paquito, mi hijo, así que lo dejé dientón. Y las mejillas sonrosadas de Feng creo que le sientan bien.

Así quedó la tira terminada.